Joseba Llorente huye como el gato del agua de la condición de estrella. “La estrella en la Real es el equipo”, se encargó de subrayar el día de presentación, nada más aterrizar de regreso a casa. La realidad, en cambio, se encarga de llevarle la contraria ya que le han bastado 10 jornadas -dos las pasó en el dique seco lesionado- para ratificar las enormes expectativas que generó su fichaje. Llorente, en poco más de dos meses, se ha convertido en el jugador franquicia de la Real.

Sus tres últimos goles han contribuido a que el equipo sume otras tantas victorias. Con el añadido, ante el Deportivo y frente al Racing, de que sus dianas sirvieron para poner por delante a la Real, factor capital en el fútbol actual. A partir de su diana ante los gallegos, Griezmann y Agirretxe completaron la fiesta y el tanto que marcó en Málaga sirvió para confirmar el triunfo, pero más allá de sus goles, queda la sensación del enorme peso específico de Llorente en esta Real.

Y es que el ariete guipuzcoano ha influido, de forma directa, en las cinco victorias txuri urdin. En las tres últimas, como queda acreditado, con sus goles, amén de que asistió a Griezmann en el 0-1 de Málaga, y en las dos anteriores, con otro pase de gol y ese efecto intimidatorio que su presencia provoca en las defensas rivales. Su mágico taconazo ante el Villarreal fue decisivo para que Prieto batiera a Diego López y, contra el Espanyol, aunque no tocó el esférico lanzado por Sarpong que, tras tocar el larguero, se introdujo en la meta de Kameni, no es exagerado decir que ‘asustó’ a Forlín. El resultado es que no pudo despejar, se precipitó y marcó en propia puerta. Si no lo hubiera hecho, Llorente estaba listo, al rechace, para empujar. El resultado no puede ser más apabullante: tres goles, dos asistencias y una intimidación decisiva en los ocho goles que han fabricado las cinco victorias logradas hasta la fecha por los de Lasarte. Sólo en los tantos de Griezmann y Agirretxe frente al Depor no tuvo nada que ver.

Mejora a los de alrededor

Su influencia directa en los goles del equipo queda fuera de toda duda, pero es que el juego de Llorente provoca una ostensible mejoría en los demás. Primero porque aprovecha de forma eficaz pases que otros delanteros no son capaces de terminar (como el sábado ante el Racing); segundo, porque su comprensión del juego le permite habilitar a sus compañeros (como a Griezmann ante el Málaga y a Prieto frente al Villarreal) y, por último, y quizá lo más destacado, porque su carácter ganador encandila. Esa forma que tiene de vivir el partido, de apretar al rival y de tirar del carro obliga al resto a intentar estar a su misma altura. Para muchos de sus compañeros es un ejemplo a seguir y eso otorga al equipo otro agresividad, otra disposición en el campo. Llorente nunca les va a dejar que bajen los brazos.

El ‘flaco’ cumple este mes 31 años pero parece tener motor para rato. De hecho, hasta ahora sólo en una ocasión en su carrera había logrado marcar en tres jornadas consecutivas en Primera. Es su mejor marca, igualada con la logró con el Valladolid, en la temporada 07/08, cuando le marcó al Recreativo (tres goles), Espanyol (dos) y Deportivo (1) en tres domingos consecutivos entre las jornadas 19 y 21. Con el Villarreal llegó a encadenar dos jornadas seguidas marcando en tres ocasiones. En cinco de las las siete últimas jornadas de la temporada 08/09 llegó a ver puerta, marcando ocho goles en siete partidos.

Fuente: elmundodeportivo.es