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Cuando Messi está en un terreno de juego puede pasar cualquier cosa. La Pulga no entiende de cansancios, de viajes largos o de defensas férreras. Siempre está ahí. En esta ocasión viajó hasta Qatar, espero al minuto 91 y superó a una zaga compuesta por dos grandes centrales como Thiago Silva y David Luiz para marcar su primer gol ante Brasil y dar una victoria a la Albiceleste ante sus vecinos cinco años después.

Con el jugador culé, la candidatura de Qatar para organizar el Mundial de 2022 se presentó a lo grande, con una estrella que no deja de sorprender a propios y extraños. Para todos aquellos que le criticaban por no mostrar su mejor versión con la camiseta de su país, ‘La Pulga’ dejó un detalle más que suficiente para volver a ganarse, si alguna vez lo perdió, el respeto de toda la afición argentina.

Todo esto pasó después de que el jugador culé mostrara una versión totalmente distinta a la que despliega en el Camp Nou. Con Batista a los mandos, Messi tuvo que bajar a su campo para recuperar balones, llevarlos a la zona de peligro y en muchas ocasiones acabar la jugada buscando perforar la meta rival, algo que es imposible hoy en día. La Pulga está rodeada de muchas estrellas, pero es él quien tiene que hacer todo el trabajo y así, es complicado por muy buen jugador que seas.

En cuando al resto del partido, lo cierto es que con alguna excepción, los dos equipos se lo podían haber ahorrado. Apenas hubo orden sobre el césped, las ocasiones de gol brillaron por su ausencia y las grandes jugadas colectivas no tenían final cuando empezaban con la intención de llegar a la zona de peligro.

Para destacar fue el trabajo de Neymar. El joven brasileño hizo un más que digno partido y apunta a Europa más pronto que tarde. Su desparpajo está fuera de toda duda, su agilidad con el balón en los pies es similar a la mejor versión de Robinho y es capaz de crear huecos donde no los hay. El único pero, su facilidad para tirarse al suelo. Si pensara más en progresar con el cuero y no en tumbarse sobre el césped, estaríamos hablando de otro resultado.

Los trabajos de ambos combinados en defensa fue otra de las notas positivas. A David Luiz se le empieza a quedar pequeña la liga portuguesa. Su salida al corte, su capacidad para controlar el juego aéreo y su salida con el balón no es complicada de ver hoy en día en muchos zagueros del fútbol europeo. Además, estuvo acompañado por Thiago Silva, quien fue el complemento perfecto para el jugador del Benfica. En el otro bando, Pareja también estuvo concentrado y seguro ante la agilidad de los jugadores brasileños. Una pena que ya no esté en la Liga BBVA.

Ronaldinho se llevó todos los focos en Brasil
Si Messi se llevaba todos los focos en el bando argentino, Ronaldinho acaparó todas las miradas en la Canarinha. El de Porto Alegre volvía defender la camiseta de su país y solo fue capaz de dejar detalles. Está claro que su calidad no la ha perdido. Nadie hace lo que él cuando tiene el cuero en los pies, pero le falta la velocidad con la que combinaba años atrás sus maravillas. Así, sus aportaciones fueron varios regates, dos disparos de falta sin excesivo peligro y varios pases con intención pero sin éxito.

Otra pequeña decepción fue la de Pastore. El ex de Huracán está dejando muy buenas sensaciones en el Calcio, se ha ganado a la afición del Palermo a base de goles, pero hoy no fue su día. Empezó con muchas ganas, dejando muestras de su calidad, pero se fue apagando como un cigarrillo con el paso de los minutos.

Finalmente, Brasil tuvo el tanto en la primera mitad, cuando dominó más el choque que los argentinos, pero a Alves no le acompañó la fortuna. Los de Menezes pudieron amargar el primer partido de Batista como seleccionador con todas las de la ley, pero la madera lo impidió. El lateral culé recibió dentro del área un buen balón de David Luiz y estrelló el balón en el larguero cuando Romero estaba batido.

Todo lo demás, a pesar de ser un choque entre dos de las mejores selecciones del mundo y uno de los clásicos del fútbol mundial, fue algo de relleno. Juego intenso pero sin chispa, algo que podría gustar en Qatar, pero en Europa, ese fútbol no es el que más llame la atención.

Fuente: Marca.com