Etiquetas

,

Fue un partidazo. De Champions. Y así fue la victoria del Espanyol, que vive instalado en las posiciones de Liga de Campeones por merecimiento propio. También de Champions fue el desgaste y la ofensiva total del Atlético, que si hubiera ganado habría sido justo vencedor. Hasta en dos ocasiones igualaron la ventaja españolista los de Quique (que acabó fuera de si el partido). Y no ganaron porque Kameni tuvo su noche y lo paró casi todo. Olía a remontada, pero Osvaldo dejó helados a los parroquianos colchoneros, que aún así se fueron satisfechos por el esfuerzo de los suyos.

Partidazo. El Espanyol demostró en un minuto que su posición en la tabla no es casualidad. Mauricio Pochettino tiene muy bien trabajado al equipo blanquiazul. El Atlético también salió con ambición y con ganas de que los tres puntos no volaran del Manzanares. Arrancó la contienda con un ritmo frenético. En dos minutos Verdú había rematado por encima del larguero, Kameni había detenido en dos tiempos un chut de Forlán y De Gea había parado con dificultad un disparo de Osvaldo.

Al Atlético le faltaba dar a su juego esa pausa que busca Quique Sánchez Flores. Mario Suárez y Tiago no se imponían a Baena y Márquez, y los Reyes, Simao, Forlán y Kun salían como tiros buscando la meta de Kameni igual que los Callejón, Verdú, Luis García y Osvaldo hacían lo propio buscando el área de De Gea.

En esas, con un partido que alegraba la vista, se coló Teixeira Vitienes en la fiesta pitando un penalti que no se debe pitar (diga la nueva normativa lo que diga) porque las manos de Reyes estaban juntas y protegían el rostro del sevillano en el golpe franco que botó Callejón. Sonó lo del árbitro a toque desde arriba porque no le pitaron al Atleti aquel penalti de Anoeta la pasada semana. Luis García transformó con violencia el penalti. Era el minuto 21.

Teixeira quería estropear el buen partido y tomó varias decisiones que crisparon a los colchoneros, tanto a los futbolistas como a los treinta mil valientes que desafiaron los cero grados que había anoche en la ribera del Manzanares. Entre ese enemigo externo y esas ganas que se le tiene siempre al Espanyol en estos lares, tocaba zafarrancho rojiblanco. Los puñales del Atlético exigieron a Kameni y el camerunés respondió con categoría al Kun, en tres ocasiones, uno de cuyos rechaces mandó a las nubes Simao con todo a favor. Forlín también tuvo el segundo del Espanyol en un cabezazo que sacó Godín cuando entraba la pelota.

Kameni hizo dos paradones a Kun y a Godín, pero Tiago remachó a la red el empate a uno, un minuto antes del descanso. Los colchoneros lo celebraron como locos. La fiesta debía continuar.

En cinco minutos, Kameni evitó el segundo gol rojiblanco, especialmente en un paradón a Simao. Pero fueron los pericos los que se adelantaron con un gol que arrancó en posible falta de Osvaldo a Perea. De Gea la pifió, no blocó y Verdú adelanto a los de Pochettino. De Gea se rehizo con un paradón a Osvaldo que hubiera sido el tercero del Espanyol. El Atlético siguió peleando. Forlán se la dio al Kun para que el argentino, con maestría, empatara. Pero Osvaldo decidió el partido con un golazo. Quedaban 13 minutos, el Atlético lo intentó. También mereció ganar. Pero venció el Espanyol, con bronca al final y Quique desquiciado.

Fuente: As.com