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Un Barcelona estelar, un Madrid desintegrado. Una actuación inolvidable. Y eso que los hombres de Mourinho estaban en forma e invictos. Así que, ¿de qué nace tanta superioridad? No de la calidad individual –muy similar–, pero sí del juego, con diferentes conocimientos e interpretaciones. Guardiola es el inspirador, los jugadores son los hábiles intérpretes. Antes del partido envié el mismo mensaje a los dos grandes entrenadores, amigos míos. Les pedí que hubiera un gran espectáculo y Pep me respondió: “Espero que así sea, da por seguro que nosotros lo intentaremos de nuevo”. Éste es el espíritu y la convicción del técnico y de este grupo excepcional.

Desafortunadamente para él, José se ha topado con un equipo con una didáctica y unos tempos de trabajo muy superiores a los del suyo. Está trabajando bien y seguramente dentro de unos meses los blancos habrán metabolizado todos los aspectos del fútbol colectivo. El Barça, fuerte a través del propio juego, no ha pensado un solo segundo en recular para marcar al campeón Ronaldo y poder disponer así de en la fase defensiva de Villa y Pedro para formar una bisagra defensiva de 5 ó 6 hombres. Los hombres de Guardiola jugaron como si enfrente tuvieran a un equipo ‘cualquiera’. Pero Messi y sus compañeros no se durmieron en los laureles, al igual que en la pasada temporada. Mourinho es un gran entrenador y un hombre inteligente, sacará conclusiones de esta derrota.

Al margen del resultado final, este Barcelona dejará un sello indeleble en la historia del fútbol mundial. Cuando los catalanes están en forma, se asiste a un monólogo en el que los adversarios parecen estatuas sin poder de reacción ni energía. Pep está ganando el enésimo reto: hace unos meses me hablaba de la dificultad que podía haber en la gestión del post-Mundial, que afectaba a 7 u 8 jugadores suyos, y agregaba que “también será divertido enfrentarse a Mourinho”. Hace dos años pasó de entrenar al filial a entrenar al primer equipo y abogó por la no continuidad de los dos futbolistas de más talento, pero poco motivados: Ronaldinho y Deco. Resultado: una cabalgata de títulos y buen juego.

El fútbol ha encontrado en el Barcelona a su atestado más brillante. Los blaugrana interpretan un fútbol modernísimo y entonado: todos cantan en coro y poseen grandes conocimientos colectivos y calidad individual. En este equipo melodía y armonía se fusionan para una sinfonía perfecta. Se juega por todo el campo durante 90 minutos con intensidad y continuidad. Se divierten a muerte y lo hacen todo con alegría y atención. El equipo es un bloque de 25-30 metros que se mueve hacia adelante y hacia atrás, sea en fase defensiva u ofensiva. Un equipo corto conlleva un gasto energético menor y a la vez favorece los pases, más precisos y más veloces. El sistema es el 4-3-3, la distancia entre las tres líneas es mínima, lo que agiliza la colaboración y el engranaje de todos, evitando carreras largas e intempestivas. Cuando se ataca, los defensas avanzan hasta la línea divisoria del campo y cuando se defiende, los tres atacantes son los primeros defensores. La posesión de balón es extraordinaria gracias a los gustos y la historia del fútbol español, a los entrenamientos continuados iniciados en la cantera y la habilidad técnica de Messi, Xavi, Iniesta, Dani Alves, etc. Pero para tener la posesión es importante sacar el balón rápido: he aquí un equipo corto y estrecho capaz de presionar y desdoblarse en el momento justo y de la mejor manera.

El Barça lo sabe todo del ideario futbolístico y tiene siempre a once hombres en posición activa con la pelota y sin ella, cualidad que sólo poseen pocos equipos. Los amantes del buen fútbol deben estar agradecidos a Pep y a sus magníficos jóvenes campeones por las emociones que nos ofrecen.

Arrigo Sacchi

Fuente: elmundodeportivo.es

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