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De todos los escenarios posibles sobre la trayectoria blanca de José Mourinho, el que estos días estamos viviendo era el menos esperable. Y si les digo la verdad, no lo comprendo. Quienes siguen este blog saben que en él no compartimos la euforia desatada por el fichaje de Mourinho. Lo vimos como una incorporación interesante, sí. Pero también detectamos que se volvía a un modelo fracasado: la apelación a lo que podríamos llamar la fuerza bruta: acumular estrellas en el convencimiento de que así será imposible que el triunfo se escape. No ganamos, parecían pensar, y lo que es peor es que quien lo hace es nuestro máximo rival. Vamos, pues, a fichar al único entrenador que en estos años le ha superado. Demostrado ha quedado una y otra vez, y no solamente en el Real Madrid que tal cosa no es garantía de éxito. Pero al menos es una idea, una política….

Podía, también, apreciarse, y lo dijimos, un cierto componente de desesperación. La trayectoria personal de José Mourinho no parecía ajustarse a la idiosincrasia del Real Madrid, presidida por eso que llaman ‘señorío’ y por esa imagen que según afirmaba su presidente, es su principal activo. También se habló en su momento de que quizá el estilo de juego que con el nuevo entrenador llegaría al club no fuera el más adecuado a esa ‘excelencia’ pero esa discusión se zanjó rápidamente, al decirse desde el club que “la excelencia es ganar”. No les faltaba razón, porque en el fútbol la victoria lo tapa todo. Si el Barcelona jugara como juega, y no ganara, probablemente Pep Guardiola estaría entrenando en Segunda, o en Grecia…

Seis meses después, podemos afirmar que la previsible ejecutoria personal de Mourinho no ha defraudado: el entrenador del Real Madrid es un circo de tres pistas que da ‘espectáculo’ constantemente fuera del campo y cuyas ruedas de prensa se televisan. Yo, perdonen que les diga, hasta que él ha llegado a España había visto quejarse de los árbitros, sí, pero la lista de trece puntos supera de largo a las mejores llantinas de Núñez y Gaspart en los años 80. Tampoco había visto afirmar que los rivales regalan el partido al rival o menospreciar en público a los propios jugadores. No decir nada cuando los árbitros se han equivocado a su favor no se lo vamos a tomar en cuenta ni a él ni a nadie: es ley del fútbol.

Estas actitudes casan tan poco con el archinombrado señorío blanco que en los últimos meses se ha asistido a una redefinición del mismo. Jorge Valdano declaró francamente que no se traía a Mourinho para ganar amigos, sino para ganar a secas mientras la afición se divide. Una parte, quizá mayoritaria, ha respondo al -para mí- calculado estilo de “A mí la Legión” del técnico. Ya saben, aquello de “a la voz de ‘a mí la Legión’, los legionarios que lo escuchen acudirán con razón o sin ella en ayuda del camarada que pida auxilio”, y es para ella artículo de fe que al Barcelona se le regalan los partidos y, cuando eso no basta, los árbitros salen en su ayuda, mientras se ponen palos en las ruedas blancas. Otra, quizá minoritaria, menea la cabeza asombrada ante tan desusada alharaca y la evidencia de que aún con ella el Barcelona sigue por delante.

Dijimos también en este blog que el 5-0 del Camp Nou iba a dejar muy tocado anímicamente al club blanco y que la batalla psicológica y de imagen con el Barcelona estaba perdida desde ese momento, aunque se ganase la Liga. Muchos de ustedes se me tiraron al cuello y aún me zumban los oídos. Bueno, pues han pasado dos meses de aquello y ustedes me dirán si el ambiente que se vive ahora en la Casa Blanca y alrededores es igual que el que se vivía antes y, más importante aún, si ven al equipo con el mismo empuje y frescura que antes. Mientras tanto, en el sector antimadridista se ha pasado del ‘Así gana el Madrid’, que dentro de lo que cabe es un grito deportivo y sarcástico, al repugnante “Mourinho muérete” hasta cuando éste no está en el campo. Si esto no es un ambiente degradado -aunque se hable poco del 5-0-, que venga Dios y lo vea.

Y en estas, dentro de la misma Casa Blanca parece que hay lío. Los entrenadores estrella no parecen acostumbrados a improvisar ni sacar partido de lo que hay: tienen una idea, la desarrollan hasta el fin y como por dinero parece que no es, piden cuanto quieren y si no lo tienen, se quejan. La perra de Mourinho por un 9 de campanillas, no es la primera en la historia del fútbol. No le falta razón: a él se le ha fichado por una serie de argumentos y se le van a exigir resultados. Luego, es lógico que pida lo que él estime necesario para desarrollarlos. Si Benzema no le gusta, o no le sirve, hay dos opciones lógicas: o traerle al entrenador lo que pide, o considerar fracasado el proyecto y cambiar de entrenador. Pero lo que no es lógico es crear un proyecto, poner una persona a su frente y más a la persona que fichaste, y luego no darle los medios que pide. Acabada la temporada y conocidos los resultados, ya sería el momento de juzgar. Lo que pasa es que -nueva vuelta de tuerca- el famoso perfil del ‘9’, en realidad, no existe en el mercado a no ser que sea Van Nistelrooy con lo que, quizá, complacer al entrenador sea misión casi imposible.

El resto, ya lo conocen ustedes: supuestos recaditos en la prensa, para los que se tiene o no la edad adecuada y en medio del guirigay, una becaria de la RFEF que mete baza y hace que la situación avance hacia el esperpento de un conflicto directo con la Federación. Mientras tanto, en Can Barça, tranquilidad. Ya ni se menciona la calidad renal de Pep Guardiola, confirmando que la normalidad, y más la positiva, no es noticia.

Algunos críticos dijeron que no era que Mourinho fichara por el Real Madrid, sino que éste bien podía utilizar al Real Madrid para hacer avanzar su carrera. También, estaban los que decían que el Real Madrid ‘domesticaría’ a Mourinho en aras del señorío, y los que decían que Mourinho podía crear un Real Madrid a su imagen y semejanza. Igual el famoso pulso del que se habla es, en realidad, este: o el Madrid conquista a Mou, o Mou conquista al Madrid. Y quizá, como sucede siempre en el fútbol el triunfo, para la mayoría, lo justifique todo, hasta esta arriesgadísima apuesta porque, como no sea verdad que, como dijo Mou, el Real inicia un ciclo larguísimo, habría que preguntarse ¿Después de Mou, qué?

Fernando Carreño

Fuente: Marca.com

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