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Déjà vu en el Vicente Calderón. El Atlético volvió a sucumbir ante su vecino, como en los últimos once años. El Real Madrid fue, una vez más, el más fuerte en el derbi. La historia de siempre. El equipo de José Mourinho sacó su versión contragolpeadora para desarmar a su rival, tan inocente en defensa como desacertado en ataque, incapaz de batir a un enorme Casillas. Mourinho sentó a Di María y propuso un trivote con Lass y Khedira. Ambos se desplegaron por delante de Xabi Alonso, anclado delante de los centrales, el encargado de lanzar los vertiginosos ataques blancos.

Quique también eligió fuerza para el centro del campo, con Mario Suárez, Tiago y Elías, y mucha electricidad para el ataque. Su esquema habitual desde el traspaso de Simao en enero. El guión inicial fue el típico de todos los derbis, con el Real Madrid desbocado. Benzema, Cristiano, Khedira y Lass, en cuatro contragolpes, avisaban de sus intenciones. En los diez primeros minutos De Gea estuvo hiperactivo. Como manda la tradición, Benzema acertó cuando no se había cumplido el primer cuarto de hora, a la quinta ocasión. Xabi Alonso inició la jugada, Khedira se vistió de Özil con un pase medido y el francés marcó su noveno gol en la segunda vuelta. Benzema ya es el máximo goleador de la Liga BBVA en este tramo junto a Messi. Una metamorfosis gigante.

El Atlético, lejos de quedar noqueado, despertó y el Real Madrid retrocedió metros. Pero Casillas, con una exhibición, evitó el empate. Una falta lateral botada por Reyes, un tiro raso de Agüero, un cabezazo de Godín, otro remate de Agüero y otro intento de Reyes. El campo parecía desnivelado hacia Iker, pero el Atlético desaprovechó su mejor momento del partido y se estampó contra un muro. A la media hora, en una arrancada de Marcelo, Mesut Özil sentenció el partido. El alemán no remató el balón con limpieza, pero pilló a contrapié a De Gea, que pudo hacer más. Con el segundo sí que quedó k.o. el Atlético, sin rumbo, sin brújula. El Real Madrid se resguardó con criterio y se estiró en unas pocas ocasiones, las justas y necesarias. Contemporizó el equipo blanco y Mourinho dio descanso a Cristiano y Benzema.

Forlán, muy perdido todo el encuentro, inquietó a Casillas en la reanudación con un remate al lateral de la red. Después Agüero lo intentó en un mano a mano que volvió a ganar el portero visitante. Eran impulsos sin fe hasta que a cinco minutos del final sí que acertó el Kun, una vez más el colchonero más brillante. Combinó con Koke dentro del área y superó a Casillas de tiro cruzado. Era demasiado tarde. El Real Madrid ya había contraatacado.

Fuente: sportyou.es