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El Santiago Bernabéu volvió a vibrar con el Real Madrid en una noche europea. El equipo blanco dio un paso más en su reconciliación con la Champions y se planta en semifinales, reduciendo así el disgusto provocado por el Sporting. Sin trivote y con un Tottenham empequeñecido por la tempranera expulsión de Crouch, el Madrid se adueñó de la pelota y, aunque le costó hacer el segundo, encontró la cabeza de Adebayor para desequilibrar el partido.

Durante la lesión de Higuaín y la baja forma de Benzema se hartó Mourinho de pedir un delantero de envergadura. Lo hacía para noches como ésta. Con un rival encerrado, es necesario un ancla que fije a los centrales y sirva de referencia a los centros laterales. El juego aéreo es el mejor arma en estos casos, sobre todo si tu delantero más alto es defendido por jugadores a los que le saca diez centímetros. En los dos tantos, ambos en saques de esquina, al togolés le marcaron Jenas y Gallas, y no Dawson, de estatura similar.

Adebayor supo explotar esta concesión nada más empezar, rematando así el vertiginoso inicio blanco. Mourinho, como es habitual, jugó al despiste en la rueda de prensa previa señalando el empate a cero como buen resultado. El inicio del partido dejó claro que el Madrid no salía a eso. En diez minutos, incluido el gol, Gomes recibió cuatro remates y el Tottenham casi no pasó del centro del campo.

Al equipo inglés se le lesionó Lennon en el calentamiento. Redknapp recompuso el sistema recolocando a algunos de sus pilares. Jenas, mediocentro físico, ocupó el mediocentro junto a Sandro, desplazando a Modric a la banda izquierda y a Bale a la derecha. Tras la expulsión de Crouch, el técnico inglés situó a Bale en la banda de Sergio Ramos, a Jenas en la derecha para frenar a Marcelo, y a Modric en el mediocentro para filtrar algún pase. Con esta colocación el Tottenham se fue acomodando en su campo, pasando de la inocencia inicial a la buena organización defensiva. Acumuló muchos jugadores atrás, atascando así el ataque del Real Madrid. Incluso se estiró gracias a la potencia de Bale, que pilló la espalda a Sergio Ramos y creó dos ocasiones claras de gol, una de Van der Vaart y otra rematada por él mismo al lateral de la red.

Dirigidos en la posesión por la clarividencia de Xabi Alonso y Marcelo, pocas rendijas encontraba el Real Madrid. Özil no participaba en el juego ofensivo y Gomes veía pasar el tiempo con relativa tranquilidad. Así fue hasta que, en la reanudación, a la salida de otro córner, Adebayor hizo el segundo y fulminó al Tottenham. El cuadro inglés se descompuso, acusó el desgaste y el Real Madrid lo maltrató. Con un golazo de Di María y una volea de un Cristiano poco enchufado sentenció la eliminatoria. Era cuestión de tiempo que el Tottenham se abriera. También era cuestión de tiempo que el Real Madrid volviera a estar entre los cuatro mejores equipos de Europa.

Fuente: sportyou.es

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