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Hay Premier. Demasiada, pensarán los hinchas del Manchester, que han visto cómo la derrota que les ha inflingido el Arsenal (1-0) ha convertido el choque de la próxima jornada ante el Chelsea en un todo o nada. El United no mereció más en su crucial visita al Emirates. En el primer tiempo pudo incluso quedarse con un hombre menos si el árbitro hubiese señalado penalti por una clarísima mano de Vidic, que le quitó el balón de la cabeza a Van Persie. El holandés, ya en la segunda mitad, le puso el gol del partido en los pies a Ramsey después de una fantástica jugada por la izquierda. Los de Ferguson, que acabó con todos sus delanteros sobre el campo en busca del empate, se verán las caras con el Chelsea la semana que viene en Old Trafford en el partido que, sin duda, dedicirá la liga.

Decepcionó el Manchester en Londres. El Arsenal fue superior a los ‘diablos rojos’ de principio a fin. En el arranque del encuentro, los pupilos de Wenger maniataron a un United timorato, que tardó 20 minutos en cogerle el pulso al partido. Carrick y Anderson no podían contener a Wilshere y compañía. Y, lo que es peor, no iniciaban ninguna jugada mínimamente destacable para los suyos. La única oportunidad para los de Old Trafford en el primer tiempo tuvo que nacer de una genialidad que compartieron Nani y Da Silva, que no pudo convertir en gol el ‘Chicharito’ Hernández.

El mexicano firmó un partido gris. Sólo se le veía cuando caía, una y otra vez, en fuera de juego. Y Rooney tenía que bajar al centro del campo si quería recordar el tacto del cuero en sus botas. Un planteamiento muy poco ambicioso de Ferguson y un bagaje demasiado pobre el de su equipo, que aún así se fue al descanso con un botín de un punto que valía media Premier.

No merecía tanto el United. De hecho, el choque pudo desnivelarse a la media hora de juego, cuando Vidic evitó con la mano que un gran centro de Walcott le llegase a Van Persie en boca de gol. Debió ser penalti y debió ver la roja el central serbio.

Tras el descanso, el Manchester parecía otro. Ofreció su mejor cara durante 10 minutos, pero entonces volvió a aparecer Van Persie para desquitarse. El delantero holandés se fabricó una acción de gol de una forma tan natural y tan estética que haría preguntarse al público del Emirates por qué no lo hace cada vez que recibe el balón. Parecía fácil recoger el balón en la divisoria, avanzar hasta pisar área y convertir este espacio en una pista de baile en la que Evra sólo supo ser un espectador más. Allí encontró Van Persie el ritmo perfecto. Entre amagos vertiginosos, durmió la jugada y esperó a Ramsey. Le dio al galés un balón que pedía a gritos el 1-0 y, desde la frontal, el joven ‘gunner’ batió por bajo a Van der Sar.

Rooney rozó el empate con un lanzamiento de falta directa, pero se topó con Szczesny. Al United le tocaba inmolarse. Ferguson recurrió al pichichi Berbatov, que sustituyó al ‘Chicharito’. Estuvo igual de desaparecido. También se acordó entonces el técnico escocés del ‘Chico de Oro’, pero Owen sólo dispuso de cinco minutos. Fue el único que pareció poder cambiar un partido que puede costarle el campeonato al Manchester. Pero no había tiempo para más. El Chelsea vuelve a depender de sí mismo.

Fuente: Marca.com