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1. Sorpresa inicial: Guardiola dejó sentado en el banquillo a Dani Alves. Apostó por una disposición táctica basada en un 3-3-1-3. La lesión de Piqué obligó a contar con el lateral brasileño y el único verdadero central que quedó en el once fue Puyol. El peligro de Drogba cada vez que luchaba por un balón cerca del área de Valdés era mayúsculo.

2. Cech, Terry, Lampard y Drogba. La columna vertebral del Chelsea durante los últimos años. El que ha conseguido más títulos en su historia. Terry se autoexpulsó en una acción imperdonable pero buena culpa del éxito del conjunto londinense la tienen los otros tres jugadores. Cech, inconmesurable en ambos partidos. Lampard con dos asistencias de auténtico lujo y Drogba. El marfileño a pesar de estar en su recta final como jugador de alto nivel, demostró con creces su hambre y su extrema competitividad. Su afán por conseguir la Champions después de tenerla tan cerca en 2008 es un aspecto a tener en cuenta de cara a la final.

3. El momento de Xavi y Cesc. El de Terrassa no estuvo fino. Xavi es el director de orquesta del Barça. El que maneja el ritmo del partido. Y solo hay uno como él. Pero no es perfecto. Agotado físicamente, llega tocado a este final de temporada. Mismo caso que el de Cesc. Empezó la temporada como un tiro. Marcando goles en cada partido. Ahora le falta gasolina, su entrega es formidable pero el equipo necesita más que nunca su llegada a gol. Parece que ahora esa responsabilidad recae solamente en Messi y es un peso demasiado duro de llevar para el argentino, aunque sea el mejor jugador del mundo.

4. El gol de Torres. La temporada de Fernando Torres en el Chelsea no es precisamente una de sus mejores. Nadie imaginaba que le podría marcar un gol al Barça pero lo hizo. En los últimos minutos y sólo ante Valdés. Y no falló. El fútbol, como el destino, a veces es caprichoso. Al niño se le ha criticado durante toda la temporada pero tuvo la oportunidad de resarcirse. Quién sabe si delante de él se presenta la oportunidad de ganar su primera Champions League…en su peor temporada.

5. El Barça acabó jugando con 5-6 jugadores volcados en el área de Cech. No entiende el fútbol de otra manera. Murió tal y como propugna su entrenador, con un estilo de juego que es incuestionable, pase lo que pase. Ese estilo le ha llevado a reinar en Europa y en el mundo entero. Una filosofía de juego, basada en la cantera, que ha sido el espejo en el que se han mirado la mayoría de clubes. Es justo después de la derrota cuando las dudas afloran. Cuando parece que el ciclo se acaba. Pero no. Es el momento adecuado para pensar y recapacitar en cómo se ha llegado y lo que ha costado. Como propugna Guardiola más de una vez, en el deporte el pasado no sirve. Te lo has de ganar partido a partido. Los jugadores son competitivos por naturaleza y aunque el golpe es duro, el futuro deportivo del equipo está garantizado.

6. Muchas lecturas sobre el bello fútbol del Barça y el antifútbol propugnado por el Inter de Mourinho en 2010 y el del Chelsea de Di Matteo en 2012. Ambos equipos se quedaron con un jugador menos y apostaron por la única vía que tenían para llegar a la final: encerrarse en su área, cerrar todos las posibilidades de pase, situar a sus delanteros como laterales y esperar a que el Barça no estuviera acertado de cara a gol. Que Messi no tuviera su día. Demasiados requisitos pero que en ambos casos se cumplieron todos. Planteamiento totalmente lícito. Existen muchas maneras diferentes de ganar y esa es una de ellas. El fútbol como la vida no entiende de injusticias.